Garbiñe Muguruza puso fin a la historia de la Cenicienta para relatar su propio cuento de hadas en Wimbledon. En el mismo escenario donde empezó a entender hace dos temporadas que su lista de sueños con la raqueta no eran imposibles, la española se aseguró la posibilidad de volver a pelear por una corona de Grand Slam en el All England Club el próximo sábado. Esta vez derrotó en las semifinales a Magdalena Rybarikova por 6-1, 6-1, en 64 minutos.

La No. 15 del mundo regresó a una pista que no pisaba desde la primera ronda de la pasada edición, cuando en condición de finalista de 2015 estrenaba su participación en el torneo entre las líneas más importantes de SW19. Experiencia y una voracidad desmedida dieron forma a su tercera final de Grand Slam (Wimbledon 2015, Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017), donde buscará su segunda corona.

“No esperaba nada porque nunca sabes cómo va a salir el partido. La vi jugar antes y vi que estaba jugando muy bien, muy talentosa. Sólo salí a la pista sin esperar nada, más que estar lo más preparada posible. Quizás el resultado parece más fácil de lo que fue”, advirtió Garbiñe tras el encuentro.

Apenas diez minutos bastaron como carta de presentación. Garbiñe exhibió una propuesta devastadora desde el primer intercambio. Valiente, agresiva y autoritaria. Su raqueta dictó la narrativa de una película con una única protagonista, de principio a fin, durante el primer set. Al compás de un 70% de éxito con su primer servicio, 8 golpes ganadores y 2 breaks en 6 oportunidades, cerró la manga inicial en apenas media hora.

Rybarikova tardó 25 minutos en desperezarse, en encontrar la fórmula para estrenarse en el marcador tras un parcial inicial de 5-0. Intentó cortar la pelota, romper el ritmo con dejadas y subir a la red. Todo por evitar un cuerpo a cuerpo imposible ante la cabeza de serie No. 14 detrás de la línea de fondo. Pero el revés de Muguruza, como a lo largo de las dos semanas en la hierba inglesa, dictó sentencia. Por este lado de la pista ha construido su mayor fortaleza.

“Es la combinación de poner todo de una manera en la que encaja, el tenis me va bien, me encuentro físicamente bien, emocionalmente bien…”, explicó la española sobre su puesta en escena a lo largo del torneo. “El conjunto de todas estas cosas hace que luego en la pista pueda hacer una buena actuación”.

Y apenas tardó un juego en volver a decirle a Rybarikova, ahogada por la potencia de la española, que tenía recursos de sobra para acelerar hacia la victoria. Dos breaks más al inicio de la segunda manga (3-0) en diez minutos fueron una losa demasiado pesada de levantar. De diez juegos disputados, nueve se habían decantado del mismo lado.

La No. 87 del mundo eslovaca soltó los nervios y la presión para empezar a disfrutar del partido. No obstante, muchos de los más elaborados del encuentro llevaron su sello. Pero Garbiñe ya no atendía a razones. Siguió disparada hacia la victoria y concluyó el encuentro con un nuevo break para endosar un nuevo 6-1. Un total de 22 golpes ganadores y 5 quiebres en 12 oportunidades dieron brillo a una tarde en la que Muguruza rozó la excelencia.

Ahora tratará de mantener la línea en la última ronda. En el último paso antes de levantar el título. “En la final uno no puede ir pensando en jugar perfecto. Tienes que estar lo más tranquilo posible. Es el día en el que menos tengo que pensar que voy a jugar increíble porque hay muchos factores diferentes, sobre todo, en una final de Grand Slam”.

¿La cita? Este sábado frente a Venus Williams quien sigue rompiendo récords. La estadounidense disputará su novena final de Wimbledon -y segunda final de Grand Slam de 2017- después de superar en las semifinales a la local Johanna Konta, a quien venció por 6-4 y 6-2 en hora y 13 minutos.

Con una enorme sonrisa, Williams reconoció estar viviendo un momento surreal. “He jugado muchas finales y es una bendición. Daré todo lo que tengo en la final y ojalá pueda añadir un trofeo más”.

La estadounidense conectó 19 golpes ganadores y tan sólo cometió 9 errores no forzados en un duelo que controló de principio a fin. Salvó las dos ocasiones de break que enfrentó y convirtió tres ante una Konta que no pudo frenar el impulso de la mayor de las Williams.

“Es mucha presión para Jo y creo que lo ha gestionado muy bien”, alabó a su rival Venus. “Ningún punto ha sido fácil y creo que el público ha sido muy justo con ambas”.

¿Echa de menos a su hermana Serena? “Por supuesto. Siempre está ahí conmigo. Voy a tratar de representar a las Williams lo mejor que pueda”.

En la final le esperará la española Garbiñe Muguruza, que superó por un doble 6-1 a Magdalena Rybarikova.  “Las dos jugamos bien en hierba y sé que puede hacerlo muy bien. Jugó la final aquí con Serena así que preguntaré a mi hermana para que me aconseje”.

Venus, a sus 37 años, ya era la mujer de más edad en alcanzar las semifinales de Wimbledon desde que Martina Navratilova lo hiciese en 1994 también con 37. El sábado, Williams buscará convertirse en la campeona de Grand Slam de más edad en la Era Abierta.

Semifinales

[10]Venus Williams (EUA) a [6]Johanna Konta (GBR), 6/4, 6/2

[14]Garbiñe Muguruza (ESP) a Magdalena Rybarikova (ESL), 6/1, 6/1

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