La lluvia que recibió el Eden Park de Auckland durante el último juego entre All Blacks y Lions, no fue en lo más mínimo impedimento para un lleno total, mucho menos para un juego sencillamente espectacular. 

La historia nos cuenta que en el año 1888 un equipo supo reunir a las islas británicas junto a Irlanda en torno a un balón de rugby y desde entonces la leyenda de los British & Irish Lions toma forma cada cuatro años para recorrer el hemisferiosur, sin embargo, desde el otro lado, “la leyenda negra de los All Blacks” también se hace cada vez más grande y su historia se vive en el presente.

El primer partido de la serie favoreció a los locales, que se impusieron 30 -15, con una gran actuación de Rieko Ioane, una de las promesas neocelandesas que comienza a ser realidad.

El segundo encuentro disputado en la ciudad de Wellington quedó en manos de los Lions. Partido en el que la “fisicalidad” y la fricción en el contacto fueron las claves para ambos equipos.

En el recuerdo queda la tarjeta roja a Sonny Bill Williams y el espectacular regreso de los de la casaquilla roja, con los tries de Faletau, Murray y con el penal convertido por Owen Farrell a falta de 2 minutos para cerrar el marcador 21 – 24.

La serie quedaba 1 a 1, por lo que la definición en Auckland sería un partido de alto impacto, más aún pensando en lo mucho que se comentó sobre las “malas reacciones” que acompañan a los All Blacks luego de sus derrotas, las deslealtades en su juego, o la vehemencia, muchas veces desmedida, que imponen en el contacto.

El partido para los All Blacks se trataba de seguir agigantando su legado y por otro lado los British & Irish Lions iban en búsqueda de repetir la victoria de aquel recordado equipo de 1971 “los imbatibles”

El partido comenzó como era de esperar, los locales imponiendo el vértigo del ataque y los Lions resistiendo con su defensa, transcurrieron solo 3 minutos y Barrett ya probaba un penal a los palos que no pudo concretar. El partido estaba ida y vuelta y lo que bien pudo haber sido un try para los Lions, terminó siendo la espectacular jugada con los que los de negro llegarían a su primera conquista. Barrett interceptó un pase a un metro de su ingoal y comenzó la contra que terminó con un cross Kick con el que Jordie Barrett habilitó a Ngani Laumape marcando un impresionante try de esquina a esquina, esta vez con el acierto de Beauden Barrett.

Los Lions retomaron su posición en el encuentro y a base de dos penales convertidos por Farrell, conseguían estar de vuelta en el marcador con un 7 – 6, sin embargo antes de terminar la primera fracción, el debutante, Jordie Barrett, conseguía marcar un try a un costado de la bandera, try que no sería ratificado por el pie de su hermano, Beauden, 12 – 6 la cuenta al terminar el primer tiempo.

El segundo tiempo comenzó con gran especulación y mucho juego en el centro de la cancha, ninguno de los dos equipo tomaba ventaja y la estrategia del juego con el pie respondía a la apuesta del error contrario para iniciar el ataque desde la presión, fue en ese intercambio donde los Lions consiguieron mejor rédito, puesto que luego de un penal, Elliot Daly sorprendió a todo el Eden Park con un espectacular Kick de 50 metros para nivelar el marcador 12 -9.

Luego vendría lo que supone una especie de “karma” en los de negro, puesto que uno de sus referentes, Jerome Kaino, era enviado al “sin bin” por golpear sin intención de tackle al experimentado Alu Wyn Jones. Los Lions siguieron controlando las acciones en el centro de cancha y el afinado pie de Farrell empataría el encuentro 12 -12, pero a solo 10 minutos para el cierre, Baudet conseguiría desnivelar 15 -12. La historia parecía estar escrita y se mostraba nuevamente favorable para los All Blacks, sin embargo faltando solo dos minutos, Wyatt Crockett quedó entorpeciendo un ruck de los Lions y el Juez francés Romain Poite, concedió un penal con el que Farrell sentenció todo en el 15 -15 final.

La última jugada no estuvo exenta de polémica, puesto que luego del Kick de reinicio, Liam Williams, full back de los Lions, cometió un knock on que tomaría su propio Hoocker, Ken Owens, sin embargo el árbitro señaló que el offside era accidental y solo sería Scrum, formación tras la cuál quedaba atrás una de las batallas más épicas del rugby contemporáneo, y se ponía fin con un agónico empate al British & Irish Lions tour Nueva Zelanda 2017.

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