El sorteo mundialista se realiza hoy en Rusia. Ese que caprichosamente nos emparejó con Brasil, en octavos de final, en los últimos 3 mundiales de fútbol disputados por nuestra Selección. Ese, en el que estaremos atentos, pero sólo por labores profesionales y no con la expectativa de ver en qué zona caeríamos.

Ese, que nos dejaba satisfecho en España 82,especialmente a “Locutín” Santibáñez, cuando nos enterábamos que Alemania, Austria y la desconocida Argelia, serían nuestros contendientes, sin sospechar que gracias a la goleada que le propinó Hungría a El Salvador por 10 a 1, nuestra selección, se salvaría de no ser una de las peores de ese certamen.

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Todo listo en Rusia para el gran sorteo.png

O ese, en el que enfrentábamos a las 2 Alemanias y a la selección australiana, en Alemania 74. O ese, que en nuestro propio mundial, el destino quiso que midiéramos fuerzas ante la ordenada Alemania, el catenaccio italiano y el cerrojo suizo.

Ese, que nos dejó incrédulos cuando supimos que compartíamos grupo con España y Holanda, campeón y subcampeón del mundo vigentes, en el último mundial de Brasil, y que si teníamos la suerte de pasar, lo más probable, era que nos esperara el anfitrión en octavos, como finalmente terminó aconteciendo.

A propósito de ese día, que lo recordamos como si fuera hoy, tras el shock que nos ocasionó conocer el resultado del sorteo y que nos tuvo varias horas tratando de asimilar el mazazo, de saber que caíamos en la misma zona de España y Holanda, pensando al mismo tiempo tanto sacrificio, tanta espera, tanta espectativa, tantos deseos de conocer a tus rivales, para que venga un señor ex futbolista famoso, saque una pelotita y nos determine que debemos batirnos con los finalistas del mundial pasado.

Todo esto por no ser cabeza de serie. Colombia,que si lo era, no tuvo dificultad alguna para pasar la serie, ante los discretos, Japón, Grecia y Costa de Marfil.

Con la expectativa que llegaba la Roja de Sampaoli al mundial de la tierra del zamba, creada por un nivel de juego muy alto, sumado a una dinámica difícil de igualar, con actuaciones resonantes como aquella sólida presentación en Alemania, 3 meses antes de la Copa del Mundo, era una pena que la generación dorada tuviera corta vida en esta cita mundialista.

Nos demoramos algunas horas, en idear un plan, para salir ilesos de esta verdadera pesadilla, pero no sólo para pasar de ronda, sino que el plan contemplaba terminar primeros en el grupo para evitar al dueño de casa en octavos. En el fixture de Chile, el partido que había que ganar si o si, era el segundo ,con los vigentes campeones del mundo, la España de “Bigotón” Del Bosque.

Cómo se hacía eso? muy fácil. El plan suponía que a este encuentro llegábamos con los 3 puntos ganados en el debut anta Australia, y debido a la progresión ascendente de los encuentros con la otra Roja, el resultado no podía ser otro que un triunfo para los nuestros. Si a eso le sumamos, que la marea roja nos iba a ser sentir locales en el Maracaná, que los hispanos ya venían llenos de éxitos después de obtener 2 Euros y una Copa del Mundo, en apenas 4 años, contrastando con el hambre que siempre nos recordaban los Vidal, los Medel y compañía, nos auto convencíamos que llegábamos primeros con 6 puntos al duelo final con Holanda.

Pero esto es fútbol, y nuestro plan, se centraba esencialmente, en la actuación chilena, y no contemplaba la implacable victoria holandesa sobre España por 5 a 1, y con eso también llegar a esa última fecha con 6 unidades, pero con mejor diferencia de gol, lo que le permitió plantear el partido con Chile de la forma que lo hicieron los tulipanes.

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Los ojos del mundo están puestos en Rusia

En nuestro plan, nosotros llegábamos con la ventaja del empate, y eran los europeos los que hubiesen tenido que salir a ganar para evitar a Brasil. Perdón por el recuerdo, pero la contingencia nos trasladó 4 años atras, tal cual como Michael J. Fox, en “Volver al Futuro”.

Ese sorteo, en que Lionel Messi, hace 15 días, dijo que no quería por nada del mundo a España en su grupo. Ese sorteo, que tras producirse, todo el mundo termina hablando de las bolitas calientes.

Ese sorteo, que tendrá a Polonia, como cabeza de serie en el próximo mundial ¿ ?. Ese sorteo, que los periodistas nos encargamos apenas termina, de encontrar el grupo de la muerte.

Ese sorteo, que de seguro va a dejar con una sonrisa a Putín y a todo su pueblo. En fin, podríamos seguir escribiendo sobre esta tradicional ceremonia que se celebra 7 meses antes del inicio de cada Copa del Mundo, pero la verdad, ya no nos dan ganas de seguir hablando de una fiesta, de la que ni siquiera estamos invitados.

Por Luis Salazar

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