Venus Williams llegará al All England Club este sábado con mucho en juego cuando salte a la final ante Garbiñe Muguruza. No sólo busca su sexta bandeja Rosewater, si no que además podría ascender a la primera plaza de la Porsche Race to Singapore presented by SC Global.

Venus está a las puertas del Top 8 en la actual tabla de clasificación después de la final del Abierto de Australia y también sus buenos resultados en el Miami Open y en el Internazionali BNL d’Italia, donde alcanzó las semifinales y los cuartos de final, respectivamente.

Venus Williams leaps for joy after beating Johanna Konta 6-4, 6-2 to move into her first Wimbledon final since 2009 (Getty)

Una octava corona en Wimbledon le impulsaría directamente a la primera plaza de la clasificación del año, pasando por delante de la que será nueva número 1 del mundo Karolina Pliskova y la finalista de Roland Garros Simona Halep. Si lo hiciera, estaría en una buena posición para regresar a las WTA Finals desde 2009, cuando alcanzó la final y cayó ante su hermana Serena, campeona de 23 Grand Slams.

Muguruza no podría ascender tan alto con el título, pero su primer Wimbledon podrías subir hasta la tercera plaza si se corona. La campeona de Roland Garros 2016 ya ha conseguido entrar en el Top 8 de manera virtual.

La ex número dos del mundo debutó en las WTA Finals en 2015 con un espectacular debut, alcanzando las semifinales sin perder un partido en round robin, y espera poder lograr la clasificación per tercer año, cuarto si se cuenta el año en el que participó en dobles juntos a Carla Suárez Navarro.

Aislada entre los la espesa vegetación que cubre la Pista 11 de Aorgani Park, no renuncia a ninguna de las rutinas. Garbiñe Muguruza mantiene intactas cada una de las prácticas que durante dos semanas le han acompañado en su camino hacia la final de Wimbledon: misma pista de entrenamiento, baños de hielo, tardes de películas y una canción que se repite en su reproductor musical, ‘Malibú’ de Miley Cyrus.

“Aquí me estoy despertando muy temprano porque amanece muy pronto, siempre me levanto pronto y lucho para volverme a dormir”, reconoce la española antes de afrontar su segunda final en el All England Club.

“No hacemos muchas cosas diferentes, salvo que estamos en una casa y hay mayor convivencia. Te sientes quizás menos solitario que en una habitación de un hotel, que es habitual en cada torneo”, apunta sobre un torneo donde las condiciones, el entorno y la historia fabrican un ambiente único.

Y en ese escenario, donde ya acarició la corona en 2015, Muguruza trataré de sacarse la espina y convertirse en la segunda española capaz de levantar el título, como ya lo hice Conchita Martínez en 1994 ante Martina Navratilova.

La leyenda estadounidense de origen checo llegó a aquella final con 37 años, misma edad que presenta en su carné de identidad Venus Williams, el último peldaño que separa a Garbiñe de la gloria. “Es una gran coincidencia”, señala la española con una sonrisa. “Simplemente me hace gracia. Es una coincidencia muy grande, pero no quiere decir nada”. Nunca se ha medido antes a la mayor de las hermanas Williams sobre hierba, aunque este mismo año ya logró derrotarla en Roma por primera vez en cuatro enfrentamientos.

“Desde luego que ese partido va a ayudar”, advierte la No. 15 del mundo. “Fue un partido en el que jugué bien, pude cambiar ciertas cosas para que cayera de mi lado”, recuerda sobre un partido en el que se impuso por 6-2, 3-6, 6-2. “Es cierto que era en una superficie muy diferente [tierra batida] y sé que aquí es una de las mejores jugadoras en hierba que ha habido, creo que el partido tendrá peloteos más rápidos”.

Enfrente tendrá a una jugadora que lleva grabado el nombre de Wimbledon en su ADN, con cinco títulos (2000, 2001, 2005, 2007, 2008) y otras tres finales más (2002, 2003, 2009). “Voy a tener que jugar muy bien, tener acierto y salir a la pista lo más tranquila posible”

Además, Venus está atravesando un momento dulce tras regresar al Top 10 con dos finales de Grand Slam en 2017. “Venus se encuentra muy cómoda en esta pista. Es una jugadora potente que está sacando bien, jugando muy bien”, señala Conchita, los ojos que supervisan desde el banquillo el trabajo de Muguruza en esta edición de Wimbledon.

“Es una jugadora que juega muy bien, es una de las mejores jugadoras en hierba como bien se ha visto en sus resultados. Voy a tener que jugar muy bien, tener acierto, está claro, y salir a la pista lo más tranquila posible. Tampoco hay mucho secreto”, rubrica Garbiñe.

Muguruza's signature backhand was imperious in her semifinal against Magdalena Rybarikova (Getty)

La Centre Court reunirá juventud frente a veteranía. Casi una generación de diferencia. No obstante, cuando Venus alcanzó su primera final de Grand Slam en el US Open 1997, la española apenas tenía cuatro años. “Me sorprende que siga jugando, con todo lo que ha conseguido, que siga teniendo la motivación de jugar y de seguir viniendo a los torneos donde hace muchísimo que está jugando. Es lo que más me sorprende, que tenga ese hambre de competición. No me imagino a mí misma así con esa edad”, reconoce.

Pero Garbiñe no se encoge ante una nueva oportunidad de levantar un Grand Slam, tras el que conquistó el pasado curso en Roland Garros. “Las dos tenemos las mismas oportunidades. Sí que es cierto que me veo con más chances ahora que hace cinco días y quiero salir a la pista pensando que puedo ganar, como siempre pienso, y creérmelo”. ¿La batalla? Este sábado, a las 9 de la mañana de Chile.

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