Es pasado, presente, historia y quizás futuro.

Lo habían dado por muerto, se había vaticinado hace un tiempo que su carrera estaba cerca del final. Prácticamente en el ocaso. De hecho, los antecedentes de finales del año 2016 no marcaban para nada que sería la estrella del inicio de la nueva temporada y pese a un paréntesis en la temporada de arcilla, el gran retorno del circuito.

Por el contrario, todo hacía presumir que estaría a tono de un regreso progresivo, pero los resultados, su tenacidad, las ganas de superación y el gran tenis desplegado luchando en situaciones límites lo tiene más vivo que nunca, precisamente en el mismo sitio donde detuvo su carrera tras un lamentable accidente doméstico que lo tuvo durante meses en recuperación y con más dudas que certezas.

Es el gran Roger Federer, la perfección máxima y en todo su esplendor, talento y técnica inigualable. Si pudiera definirlo en una palabra, esa sería elegancia, que unida a su contundencia, forma de hablar, vestirse y comportarse dentro y fuera de la cancha, avalan lo antes señalado. Incluso, por resultados, lo consideraría el mejor tenista de todos los tiempos. Y no sólo eso: su carrera ha sido transversal, ha sido capaz de sobrevivir a varias generaciones de tenistas y lo demostrado en 2017, no hace más que ratificar su evolución constante.

Sólo como contexto, el suizo ya ha ganado esta temporada cuatro torneos. Abierto de Australia, los Masters 1.000 de Indian Wells y Miami, y Halle, por novena vez. De momento figura empatado en títulos con Rafael Nadal este año. Ambos se han repartido además los Grand Slams en esta sesión, con el suizo ganando en Melbourne, y el español en París.

La máquina del tiempo nos remonta hacia 2003, cuando levantó su primera corona en la “Catedral”, derrotando con autoridad al cañonero australiano Mark Philippoussis en tres sets (7-6, 6-2 y 7-6) y al que había sido su último Wimbledon obtenido en 2012 ante Andy Murray. Desde ahí lo dieron por muerto y se especulaba permanentemente con su retiro. Craso error.

Pero ahí está, más firme que nunca, batiendo records. Ya no conoce de límites. Al menos, eso parece con el andar renovado de 2017. A los 35, a menos de un mes de cumplir 36, Roger Federer sigue haciendo historia grande en el tenis y el deporte mundial.

Trataré de resumir algunos datos sólo para entregar información cuantitativa: Al salir a disputar su primer partido ante el ucraniano Alexandr Dolgopolov, el suizo igualó ya los 70 Grand Slams disputados por el francés Fabrice Santoro y, al concluir el torneo, sumó 102 partidos sobre la hierba del All England Club (como Jimmy Connors).

Además (reitero), se lleva su octavo Wimbledon;  llegó a 11 Finales en el All England Club (al igual que Rafa Nadal en Roland Garros y el estadounidense Bill Tilden en el US Open;  cuenta con 29  Finales de Grand Slam; 91 victorias en el tercer Grand Slam de la temporada y 321  victorias en torneos de esta categoría: Nadie, hombre o mujer, ha ganado tantos partidos en los torneos ‘grandes’ como el suizo. Y como si esto fuera poco, por primera vez ganó el título sin ceder un solo set, algo que solo han logrado antes en este torneo, cuatro jugadores: Donald Budge (1938), Tony Trabert (1955), Chuck McKinley (1963) y Bjorn Borg (1976). Inobjetable.

Con este triunfo, Roger Federer supera a Pete Sampras como el jugador con más títulos en el Grand Slam londinense, y reafirma su lugar en el olimpo de los dioses del deporte. Lo mejor de todo, es que parece haber jugador para rato, tanto por su nivel físico y mental como por el tenístico. El mundo del tenis está de enhorabuena porque en el deporte, como en la vida, a veces ganan los mejores. Y el suizo es el mejor.

Reitero: historia pura, el gran Roger cosecha el 19º Grand Slam en una situación que no se podía plantear ni en sus mejores sueños. El gran campeón lo sigue siendo a los 35 años, y vaticina emociones fuertes para los siguientes meses.

Ahora, con la conquista ante Marin Cilic en el All England, el suizo regresará a un lugar de privilegio: desde mañana, será el N°3 del mundo, por detrás de Andy Murray y Rafa Nadal.

Las matemáticas le entregan un escenario muy favorable: Federer tiene muchas chances de pelear por el primer puesto antes de que termine el año. Es que quedó a 920 puntos de Nadal y a 1.205 puntos de Murray. Para el escocés será muy difícil mantener el N°1, ya que debe defender 5.460 en lo que resta de 2017. Con la gira de canchas duras en el horizonte, las opciones del suizo pueden convertirse en realidad.

Roger se reafirma como el mejor de todos los tiempos, situándose al filo de la doble decena de majors y agrandando su leyenda. El suizo eleva el tenis a la categoría de arte y no se cansa de sumar récords a su palmarés. Con su victoria hoy en Wimbledon, Roger Federer se ha convertido en el tenista más veterano de la Era Open en ganar Wimbledon con 35 años y 342 días. Su siguiente reto, ganar un Grand Slam con más de 37 años y 2 meses, como hizo Ken Rosewall.

¿Lo logrará? Todo es posible con el viejo y querido Roger…

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