El próximo técnico de Chile, vaya tema el que tocare en esta columna. Manuel Pellegrini, Ricardo Gareca, Gerardo Martino y hasta el regreso de Marcelo Bielsa…son varios los nombres que el medio local ha señalado para tomar el mando de la Roja de Todos.

La discusión se enfrasca, primeramente, en si el próximo director técnico debiese ser argentino o chileno, luego si tiene o no pergaminos, hasta si es un “caballero” resalta en las características que debe tener, pero lo cierto es que lo esencial se ha ido perdiendo, y “lo urgente no deja tiempo para lo importante”: eso no puede suceder para elegir al próximo entrenador de la Selección Chilena.

Ya no hay Rusia 2018, y aunque unos insistentes abogados chilenos lo intentaran con algún grado de esperanza alegando a la “señora FIFA” por el arreglo peruano-colombiano, no hay vuelta atrás. La “generación dorada” se quedó sin el último mundial de muchos, por lo que ahora lo único que queda es levantar cabeza y saber qué es lo más importante que necesita el fútbol chileno en su próxima presentación: la Copa América 2019 a disputarse en Brasil, ni siquiera hablar de Qatar 2020.

No creo en el fin de esta generación, pero sí hay que ser claros: el fútbol chileno no puede quedarse en la suerte de tener una racha de buenos jugadores que nacieron en fechas parecidas y que por esa razón, se permita ganar copas en pocos años. Las selecciones se van agotando y es imperativo pensar en un proceso a largo plazo en la cual la clasificación al Mundial pase a ser lo que, tal vez, para los llamados “millenials”, le pasó ahora: ser una costumbre.

Por lo tanto, quien llegue a la Roja, debe tener un importante conocimiento de quiénes están disponibles, quiénes vienen abajo y, por sobre todo, tener experiencia en el fútbol joven. Es por eso, basándome en esas características, que el técnico propicio para tomar el mando, aunque sea de interino, es el actual, y a la vez criticado, entrenador de Universidad Católica: Mario Alfredo Salas Saieg.

Para muchos sonará descabellado, y si lo ponemos en la balanza de posibles entrenadores chilenos, Manuel Pellegrini tiene más historia a nivel internacional, por lejos. Pero, ¿es el pergamino lo que realmente necesita Chile? Cuando llegó Marcelo Bielsa a la Selección, ¿cuál era su palmarés? Porque si vamos por tener copas o estrellas, el rosarino que tanto embobó a los futboleros chilenos, tampoco tenía tanto con qué defenderse. El mismo Jorge Sampaoli, sus triunfos había sido a nivel de clubes, algo que también está en Mario Salas.

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En cinco años, el técnico viñamarino, ha logrado un ascenso de categoría (Barnechea, 2010), una clasificación a una Copa Mundial Sub 20 (2013),  salvar de un descenso a un equipo y llevarlo a una copa internacional y ser subcampeón de una nacional (Huachipato, 2014), darle a un equipo su primer bicampeonato y su primera victoria en la Supercopa (Universidad Católica, desde 2015 hasta la fecha). E ingresó a estudiar para técnico en 2003. ¿Es menos meritorio por no obtener triunfos internacionales?

Si de palmarés de trata, “el Comandante” logró levantar a equipos que estaban en las categorías menos cubiertas del medio nacional, así como tomar el mando de un conjunto que arriesgaba a bajar a la temida Primera B, para luego incluso llevarla a participar en una Copa Sudamericana. Lo que más necesita ahora la Selección Chilena, es, primeramente, levantar del piso el remezón de la no clasificación a Rusia 2018, entendiendo las grandes figuras internacionales que tiene en su haber el plantel de honor, y para eso, Salas encaja en el cargo, ya que tuvo que llegar a equipos que no eran los que siempre están en la lupa del fútbol nacional, y hacer que los propios medios se fijaran en él, deleitarlos y que ya sea un conocido.

No al mando de los llamados “tres grandes” del fútbol chileno. Es, algo así, como cuando en el país trasandino, minimizan a algún técnico por haber sacado campeón a Boca Juniors. “Ché, ¿y qué gracia tiene un técnico que saca campeón a Boca?”.

El recambio. El famoso y tan manoseado recambio. Mario Salas comandó la Selección Sub 20 para el Mundial de Turquía 2013, la cual llegó a cuartos de final tras ser eliminada en un agónico partido ante Ghana, donde Ángelo Henríquez marcaba en los 98’ tras el alargue, imponiendo ventaja tras estar en un empate de 1-1, pero el conjunto africano logró hacer el empate y el gol victorioso al último minuto.

Partido tal vez, no recordado por algunos, pero que gran parte de ese plantel hoy está en la mira de los posibles reemplazantes de esta generación dorada, e incluso muchos de ellos brillando, nombres como Felipe Mora, Nicolás Maturana, el mismo Ángelo Henríquez, Diego Valdés, entre otros, que hoy están haciendo carrera tanto afuera como en Chile.

Y esos, quienes algunos incluso han dicho que “aún no están preparados”, estuvieron comandados por Mario Salas en ese mundial, cuya clasificación estuvo a cargo del mismo técnico. Incluso, Nelson Acosta, en el diario La Tercera el año 2013, que tuvo a Salas como ayudante en Everton, y además como jefe de las Divisiones Menores del club viñamarino, se refería a él como un técnico que “tiene personalidad, sabe llevar los jugadores, sabe motivar y saber lo que quiere”.

Y si ya hablamos de lo netamente futbolístico, este famoso sentido del espectáculo, esta división de los bielsistas, sampaolistas, guardiolistas, que llegó a empapar el fútbol chileno de tal manera que si un equipo no juega así – aunque funcione – no gusta, no atrae, no mueve. O si no, pregúntenle a los hinchas azules de Ángel Guillermo Hoyos, que sus mismos jugadores no les gusta su forma de juego.

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Repasemos entonces, cómo es el juego de Mario Salas, ¿no es acaso ese fútbol ofensivo que gusta al paladar chileno? De la posesión, de salir jugando de atrás, de sobreponerse a la presión del rival. El Mario Salas de Huachipato, y de Universidad Católica (no en su crisis), era de un juego agresivo, con una identidad definida bastante parecida a lo que se ha visto en la Selección Chilena.

Con sus matices, con sus desgastes, con sus errores, pero bastante cercano a lo que todos quedaron maravillados, a diferencia de, lo que se ha visto en Manuel Pellegrini, que  su nombre tiene jerarquía, sus campañas a nivel internacional lo posicionan como el técnico nacional más exitoso en la actualidad, pero, ¿es lo que necesita la Roja de Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Gary Medel, Claudio Bravo y quienes vienen detrás buscando su oportunidad?

Las necesidades de la Selección, ante la dura eliminación para Rusia 2018, luego de haber brillado desde la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010, se centran en, levantar a los jugadores que venían con el anhelo desde ese tiempo de hacer historia, así como pulir a quienes serán el recambio de Chile.

Ante esas falencias básicas y prioritarias, es por lo cual creo que Mario Salas le vendría bien a la Roja, antes de seguir esperando que otros den “el salto”, o estar buscando nombres dorados de toque internacional, es mejor ir a lo conocido, a lo que tenemos en frente, a quién sabe de manera empírica la realidad del fútbol chileno, y, si Mario Salas acuña en su labor la frase de su ídolo revolucionario Ernesto “Che” Guevara: “hasta la victoria siempre”, creo que el Comandante encaja bastante bien para la Roja de Todos.

 

Por Valentina Boetto Halcartegaray.

Alumna de Post Tutulo Comunicador Deportivo Inaf

 

 

 

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