Detrás del hombre que dejó a Wimbledon sin el favorito del público se esconde algo más que un buen tenista. Sam Querrey dio el golpe en la cancha central del All England Club al eliminar a Andy Murray y el viernes estará jugando las semifinales del tercer Grand Slam del año, la primera para él en 42 participaciones en torneos de esa envergadura. Pero, ¿quién es Sam Querrey?

El estadounidense, de 29 años y casi dos metros de altura (1,98), es uno de los mejores sacadores del circuito. De hecho, es dueño de un récord poco conocido: en 2007, en un partido contra James Blake en el ATP de Indianápolis, metió 10 aces consecutivos, algo nunca visto desde que se almacenan las estadísticas del tenis. Al potente servicio le suma además una derecha envidiable. Murray lo sufrió en carne propia.

El británico no es el único que padeció haberse cruzado en Wimbledon con el nacido en California. El año pasado, Novak Djokovic llegaba al torneo tras ganar los cuatro Grand Slam anteriores, y buscaba ser el primer varón en conseguir el cuarteto de torneos grandes en el mismo año, desde que lo lograra Rod Laver en 1969.

Su ilusión se desvaneció cuando en tercera ronda apareció Querrey. El norteamericano sorprendió a todos y sacó al serbio del torneo, que luego quedaría en manos de Murray.

Este año, el tenista que acumula nueve títulos en su carrera dio el golpe ante el número uno del mundo y hasta le hizo un favor al hombre al que amargó el año pasado: si Nole ganaba el título en el césped inglés, iba a ser otra vez el líder del ranking. Pero su ilusión duró apenas unas horas: Djokovic abandonó su partido de cuartos ante Berdych cuando perdía 7-6 y 2-0, y resignó toda chance de recuperar el trono, al menos por ahora.

Querrey no pasaba por su mejor temporada al llegar al certamen más tradicional del tenis. En Australia se había quedado en tercera ronda, tras caer justamente con Murray. En Roland Garros no pasó la primera instancia y en los tres Masters 1000 que disputó, apenas ganó tres partidos, sin victorias resonantes.

Eso sí: alcanzó un título, en Acapulco, con una seguidilla de victorias impresionantes ante jugadores mejor ubicados que él en el ranking: sacó a David Goffin (11° por entonces), a Dominic Thiem (9°), a Nick Kyrgios (17°) y le ganó la final a Rafael Nadal (6°). Por entonces estaba 40°, hoy, con las semis de Wimbledon quedaría 23°.

En ese torneo que se disputó en cancha dura y en este Wimbledon, Samurai (cómo le dicen sus amigos) demostró que no estaba errado cuando rechazó primero una chance de jugar béisbol para los Tigres de Detroit y luego una beca de la Universidad de Carolina del Sur para intentar, por el consejo de su padre Mike, dedicarse al tenis profesional.

Pero eso no es todo en la vida de Querrey. Porque en 2015 decidió ampliar el radio de su fama y aceptó participar del reality show Millionaire Matchmaker, en el que la anfitriona les busca pareja a personalidades millonarias (Sam acumula poco más de 7 millones de dólares sólo en premios).

En el programa, parecía que le iba bien, pero luego admitió que aunque su compañera dijo que iban a estar juntos, después del show no volvieron a hablar. Hoy, está en pareja con la modelo Abby Dixon.

Hoy, es el primer semifinalista de Wimbledon, y ésta será su primera semifinal tras 42 ediciones de Grand Slam. El norteamericano se mostró exultante después de vencer al número 1 del mundo en cinco mangas. “Creo que no jugué del todo bien en los dos primeros sets pero después encontré mi servicio. Es absolutamente increíble estar en las semifinales de Wimbledon, es algo muy especial”.

Querrey, ahora, tendrá que confirmar que está ante la oportunidad de su vida. Lo espera el croata Marin Cilic en el primero de los dos escalones que le faltan para alcanzar la gloria. Parece difícil, pero no es imposible. Estados Unidos se ilusiona: no tenía a un semifinalista de torneos grandes desde 2009, con Andy Roddick. El Tío Sam lo hizo.

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