La derecha de Nadal se fue larga y Gilles Müller ganó un impresionante partido de octavos de final de Wimbledon. El asesino regresó al lugar del crimen. El hombre que había derrotado al español en la segunda ronda de este mismo torneo hace 12 años, lo despidió después de cuatro horas y 48 minutos de pelea. Venció por 6-3, 6-4, 3-6, 4-6 y 15-13, a la quinta bola de partido. Al igual que en 2014, cuando perdió con Nick Kyrgios, Nadal se baja del torneo en octavos, no sin dejar una de esas actuaciones que, pese a la derrota, quedan en la memoria de los aficionados.

El mérito de Müller es enorme. A sus 34 años, mantuvo el pulso hasta el último instante, sin importarle ver cómo su mítico adversario le levantaba dos sets y escapaba de cuatro match points. Por momentos, Nadal volvía a parecer indestructible. Fiel a su estilo, con un total de 30 aces, el luxemburgués hizo frente a un adversario que se fajó con audacia y valentía, yéndose hasta los 23 saques directos, cifra seguramente insólita en su carrera. En su debe, sólo aprovechó dos de las 16 bolas de ‘break’ de que dispuso.

La tarde alcanzó su culmen en el quinto set, que puso a prueba todos los valores de ambos. Llegados allí, a Müller ya no le pesaban las piernas como en el tercero y en el cuarto. Nadal, siempre por detrás, dado que fue el luxemburgués quien empezó a servir, veía, si cabe, incrementada la presión. Fue un partido en sí mismo. Nadal salvó las dos primeras bolas de partido en el décimo juego, al servicio: 4-5 y 15-40, la primera de ellas con un saque directo. Las dos siguientes llegaron en el vigésimo: la primera sofocada con un remate; la segunda, tras un resto al limbo de Müller sobre segundo saque.

El luxemburgués estuvo hasta en siete ocasiones a dos puntos de la victoria. Nadal tuvo una bola de ruptura en el decimotercer juego y cuatro en el decimonoveno. Nadie emitía síntomas de rendición. Con 15 títulos del Grand Slam, acostumbrado a encuentros de máxima exigencia, era de suponer que el bagaje pesaría en favor del español. Al fin y al cabo, tenía frente a él a un jugador en busca de sus primeros cuartos de un torneo de esta categoría.

En los dos primeros sets, Müller hizo lo que tenía que hacer y cerró una gran faena en un partido histórico.

“Me siento cansado”, así comenzó sus declaraciones Gilles Muller al término de la épica batalla ante Rafa Nadal en Wimbledon. “Ha sido un partido muy duro. Nadal comenzó a jugar mejor y al final ha sido una batalla épica”, añadía. El luxemburgués habló sobre lo que sintió al ver a Rafa remontando. “Sentí que no estaba jugando mal en ese tercer y cuarto set, así que quería seguir por ese camino y también comencé a sacar mejor, quizá. Todo dependía de un par de detalles. Aún no he asimilado lo que acaba de pasar. Es una gran sensación estar en cuartos de final”, sentenció.

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