El que podía haber sido el día más feliz en la carrera de Marin Cilic terminó siendo una jornada agridulce con una gran lección por aprender: en el tenis, cualquier cosa puede pasar. Hasta que una lesión te derrote antes que tu propio rival. El tenista de Medjugorje se despidió de Wimbledon con una emotiva rueda de prensa plagada de sinceridad y sentimientos en la que felicitó de nuevo a Roger Federer e insistió en no quitarle nada de mérito pese a que hoy su físico no le dejó competir al 100% de sus posibilidades”.

“Definitivamente, hoy no era un buen día para que me saliera una ampolla en el pie. Quiero agradecerle de verdad al fisio y al doctor todo lo que han hecho, pero he seguido sintiendo dolor durante todo el partido. Mala suerte”, confesó el croata. “Es una ampolla realmente mala, me empezó a salir durante el partido de semifinales ante Sam Querrey. Me he sentido algo impotente por no poder dar el 100% de mi tenis en la final”, añadió.

“Federer se merece absolutamente esta victoria. Que yo haya tenido problemas físicos o que no haya podido dar lo mejor de mí no tienen que disminuir de ningún modo el éxito que hoy ha conseguido. Son cosas que pasan, es doloroso ver que te ocurre algo así y por eso rompí a llorar, solo quería ofrecer mi mejor versión pero me resultada muy difícil mantener el foco en el partido y en las tácticas. Lo he intentado pero me ha sido imposible. Ha habido un momento que intentado hacer saque y volea pero tampoco ha dado resultado”, aceptó el número 6 del mundo, quien no verá afectado su ranking pese a alcanzar su primera gran final en Londres.

“A partir del 5-3 en el primer set mi juego ha empezado a empeorar y eso contra Federer lo normal es que lo pagues. Lo que estoy haciendo en estos últimos años en Wimbledon, sobre todo en este 2017, me da mucha confianza de cara al futuro, incluso después de lo que he tenido que vivir hoy. Es una derrota devastadora, no lo niego, pero estoy muy orgulloso por lo que he hecho durante estas dos semanas. Me da mucha fuera para lo que resta de temporada. Espero que durante el día de hoy la ampolla vaya mejorando poco a poco”, señalaba el pupilo de Jonas Bjorkam.

Al final, Cilic tuvo más palabras de complicidad hacia un Federer que siempre se preocupó por él y que antes, en la entrega de premios, también le había dedicado varios halagos. “Roger tiene esa capacidad y ese deseo para mejorar continuamente, para evolucionar y hacerse más fuerte con el paso de los años, sin importarle la edad. Lo que está haciendo con casi 36 años es simplemente extraordinario, está firmando una trayectoria increíble”, concluyó.

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