En el mediodía chileno fuimos testigos del sorteo de la Copa del Mundo del próximo año, un mundial lleno de expectativas y en que las “potencias futbolísticas”, llámese Brasil, Alemania, Argentina, Francia o Inglaterra ya estarán sacando cuentas de cómo obtener esta importante copa.

En Argentina no hubo ni festejos ni lamentos. No hay temores, ni relajación. Sin embargo, el equipo de Sampaoli deberá estar atento y su gran desafío será consolidar una identidad y un funcionamiento que los lleve al esquivo éxito, que algún día tuvieron y que hace sólo 4 años nuevamente lo acariciaron quedándose en la frustración.

El grupo D es incómodo para los argentinos, no tanto por los rivales sino que más bien por las debilidades propias de la albiceleste. Islandia es un equipo fuerte, desprovisto de complejos, luchador y con una hinchada ejemplar. Croacia tiene volantes a nivel mundial y puede pararse de igual a igual con el conjunto rioplatense. Y Nigeria es desconcertante, pero ya le tomó la mano a la Argentina hace días atrás, por lo que el factor sorpresa, para ambas escuadras, será vital.

Mundo
Sampaoli y una gran responsabilidad

De no ganar en el debut ante los islandeses, debutantes mundialistas, el camino para los dirigidos por el casildense será escabroso y lleno de urgencias que lo podrían llevar al abismo.

Es verdad, Argentina es cabeza de serie del grupo D, y en él, quedó flotando entre deseos y temores, entre ventajas y debilidades. Como el equipo, que por ahora habita en una expectante dimensión de insinuaciones, de ideas y convicciones que son un verdadero enigma. De su evolución como propuesta colectiva dependerá la lectura definitiva del sorteo.

Sólo con ideas claras y convicciones se desatarán los sueños. Los argentinos podrían proyectar su recorrido por la Copa del Mundo, siempre que gane su grupo, sin margen de error. El cruce en octavos invitaría al optimismo: Dinamarca, Australia o Perú, siempre que Francia gobierne la zona C. ¿Y después? Naturalmente, crece la tensión: en cuartos podrían esperar España, Portugal o Uruguay.

Solamente a partir de las semifinales aparecerían Brasil o Alemania. Alucinante, atrapante. Pero no conviene adelantarse, subestimar a los tres primeros adversarios sería un paso en falso. La selección argentina no está en condiciones de menospreciar a nadie.

Julio A. Aparicio

 

 

Por  Julio A. Aparicio Cuevas – Licenciado en Educación.

 

 

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