La voz de protesta se alza cada año un poco más. Desde hace lustros, se observa una tendencia que los sacadores y voleadores no dudan en manifestar con voz crítica: las pistas de Wimbledon son cada vez más lentas y se parecen menos a las de los torneos previos. Si en Sttutgart, Hertogenbosch, Queen´s, Halle o Eastbourne proliferaban los resbalones, las jugadas de saque y red y los botes irregulares, esos factores se reducen al máximo en el tapete del All England Lawn Tennis Club.

La pelota sigue botando menos que en arcilla, pero el desarrollo en las técnicas de mejora de las pistas que se comenzó a implantar a inicios del siglo XXI, ha dotado a la hierba de una perfección que la desvirtúa. Según Punto de Break, no es fácil ver un mal bote en el club londinense, como tampoco es sencillo apostar todo a una estrategia de juego incisivo y atacante caminando hacia la red. Y es que la organización parece estar interesada en que proliferen más peloteos y la hierba sea menos hierba que nunca.

Así lo denunciaba un indignado Dustin Brown tras ganar su primer partido en Wimbledon 2017. “Lo ideal sería que cada superficie tuviera sus propias características y en Wimbledon jugáramos sobre una hierba de verdad, que hiciera que las pistas fueran las más rápidas del mundo”, señala el alemán de origen jamaicano que lleva al extremo su denuncia. “A veces tengo la sensación de que el juego es más veloz en Roland Garros, tanto por las pistas como por las bolas”, aseveró el hombre que ganó a Nadal en segunda ronda del torneo en 2015.

“Esto es una situación muy triste y creo que se está reprimiendo a jugadores como Feliciano López o Gilles Muller, que no pueden hacer su juego de saque y volea con tanta recurrencia porque las condiciones son bastante lentas”, continuó diciendo en declaraciones recogidas por Reuters, el que será el próximo rival de Andy Murray. En la primera jornada, se vio a un Rafael Nadal muy cómodo en pista, con golpes liftados que hacían daño y sin sufrir mucho en los desplazamientos.

El balear se refirió a la polémica, ofreciendo un punto de vista opuesto al de Brown. “Supongo que estaria bromeando. Para mí es obvio que las condiciones cambian muchísimo aquí, es otro deporte. Es un gran reto para mí adaptarme a unas pistas en las que cualquiera que juegue muy agresivo puede hacerme daño”, afirmó el español cuyo siguiente rival será Donald Young. Otro que se pronunció al respecto fue Mats Wilander, una de las voces más autorizadas del panorama tenístico.

“Las pistas aquí se secan muy rápido y eso beneficia a Rafa. No creo que sean más rápidas que las pistas duras pero sí que la pelota bota menos y eso es a lo que tiene que adaptarse Nadal. En la segunda semana las condiciones cambian mucho. Sinceramente, creo que si Rafa supera la primera semana será más favorito incluso que Roger Federer”, aseveró el sueco en lo que supone un atrevido pronóstico, que otorga credibilidad a la teoría de Dustin Brown.

Lo que es evidente es que las condiciones cambian también notablemente de una pista a otra. Aquellas que están en la zona norte del club, han sido completamente remodeladas mientras que las que mantienen un estado más natural de la hierba, y por ende más rápida e irregular, son las pistas 4 y 5. Allí, en la primera jornada, se vio ganar a un Peter Gojowczyk que subió a la red en 25 ocasiones ganando el punto en 19 de ellas.

Además, en un interesante artículo de Todd Woodbridge, ex-tenista australiano de la década de los 90, se señala algo que al seguidor avezado quizá no le haya pasado desapercibido, como es el hecho de que la pelota bota más en la pista 1, bastante más lenta que la Pista Central. Quizá por ello se vio tan cómodo a Rafael Nadal en su debut. Habrá que estar atentos a cómo se desarrolla el torneo en las próximas jornadas para confirmar o desmentir estas teorías. Wimbledon 2017 sigue su marcha… lenta o rápida.

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